09 marzo 2008

YEHYDA HALEVI

Foto de Dinu Mendrea para Jerusalem Post

Yehuda Haleví nació en Tudela, hacia el año 1886 y terminó su viaje por esta vida en el 1141 a las puertas de Jerusalén.

Yehuda Haleví vivió un período único en la historia del judaísmo en España, conocido como la "Edad de Oro". Es el primer poeta nacional judío y el más grande de su tiempo, un hombre que capturó el corazón y la imaginación de su pueblo. A día de hoy sus piezas litúrgicas son entonadas en sinagogas alrededor del mundo. Sus temas fueron el amor, la amistad, el vino y la naturaleza, pero su preocupación fundamental se centró en el destino y el futuro del pueblo judío y, aunque se lamentara el difícil presente de su pueblo, no cae en el pesimismo sino que anuncia un futuro resplandeciente. Su conocimiento de la vida le lleva a mezclar en su obra lágrimas y risas,desesperanza y exaltación, derrota y triunfo.

Sobre su nacimiento no existen datos fidedignos, se dice que fue un niño talentoso, favorecido por el ambiente en el que se desarrolló. Su educación, como la del resto de los judíos que vivían en la España musulmana, fue liberal. En la escuela aprendió la gramática y la poesía hebreas, el árabe, aritmética y astronomía y, por supuesto, la Torá y el Talmud.
En 1100 Halevi fue enviado por su padre a Lucena, centro de enseñanza de la cultura judía, a estudiar bajo la tutoría de Isaac Alfasi, rabino reconocido por su creación de un compendio talmúdico, del que asimiló multitud de conocimientos sin esfuerzo ni dificultad. Más adelante logró el dominio de los idiomas árabe y hebreo hasta alcanzar un estilo preciso y lúcido.
A la vez, estudió ciencias físicas, metafísica y filosofía grecoárabe, que más adelante trató de refutar.
Fue en Lucena donde Halevi comenzó a cultivar la literatura y la música.

Su talento trascendió desde Toledo a Granada, de Sevilla a Córdoba.

Gracias a sus contribuciones la enseñanza y la cultura judías lograron mayor prestigio.
Posteriormente se estableció en Toledo, contrajo matrimonio y se dedicó a la medicina al servicio de reyes y nobles. Su profundo entrenamiento en ciencias físicas y el cariño con que atendía a sus enfermos lo hicieron merecedor de numerosos elogios como médico.
Sin embargo este éxito no fue suficiente para Halevi. Ante la necesidad de nutrir su espíritu con nuevas experiencias que le permitiesen enriquecer su trabajo creativo, se dedicó a viajar por la Península Ibérica.

Halevi fue de ciudad en ciudad, escribiendo nuevas poesías. En éstas se refería a la alegría de la vida y a la belleza de la naturaleza. En Córdoba, ciudad sofisticada que impulsaba las artes, Halevi escribió cientos de poemas con un lenguaje atrevido y pasional.
Años después,regresó a Toledo, pero la atmósfera política se había transformado y las condiciones bajo las que vivían los judíos se tornaron precarias.
En 1108, en violentos motines, casas y tiendas de judíos fueron destruidas y se perpetraron decenas de asesinatos. Los terribles incidentes minaron la jovialidad y complacencia de Halevi, que, cuando decidió escribir de nuevo, transformó su poesía en la voz de esperanza y en la conciencia de su pueblo.
Por su pensamiento político intenso y realista, su desilusión ante las posibilidades de vivir una existencia judía segura fuera de Jerusalem, su deseo de realizar un acto que lo redimiese y el clima mesiánico que prevalecía, Halevi decidió emigrar a Sión y eso hizo, en un acto de redención personal, dejando a su familia y amigos.
En 1140 arribó a Alejandría, luego a El Cairo y Damasco en donde recibió grandes honores.
No existe un consenso final entre los historiadores en cuanto a su destino. Algunos afirman que murió en Egipto en 1145 sin haber conocido la Tierra Prometida, otros aseveran que pisó Jerusalem.
Yehuda Halevi es recordado por que enriqueció la liturgia sinagogal con poemas que celebran cada etapa del calendario judío y por sus canciones patriotas -los lamentos sobre la caída de Sión y las visiones del futuro-. Sus canciones reflejan todo lo que los judíos han amado y perdido, sus derrotas y sus triunfos.
Halevi compuso más de 350 obras en honor de las festividades hebreas. Estos poemas conocidos como piyyutim se caracterizan por el realismo con el que refleja la trágica historia de su pueblo. En ellos combinó aspectos estilísticos de la poesía judeo-española con características del antiguo hebreo. Gracias a la riqueza de su lenguaje son considerados como uno de los capítulos más destacados dentro de la poesía hebrea de todos los tiempos.
El pensamiento filosófico de Halevi se encuentra contenido en El Kuzari, Libro de Argumentos y Demostraciones, en Ayuda de la Fe Despreciada que fue traducido del árabe al hebreo a mediados del siglo XII. El Kuzari está basado en un episodio dramático así como romántico de la historia hebrea. Describe la conversión al judaísmo en 740 e.c. de los khazars, un pueblo guerrero ubicado en la margen occidental del Mar Caspio, que hablaba en idioma griego y cuya religión era una mezcla de creencias cristianas y paganas.
Halevi plantó en su obra las simientes del nacionalismo espiritual judío, precursor del sionismo . Además fue uno de los pocos filósofos medievales con un sentido de la historia.

1 comentario:

Gregorio Luri dijo...

Ultimamente he frecuentado intensamente a Halevi. La verdad es que nunca lo tengo muy lejos. Yo nací muy cerca de Tudela y en el instituto de esta localidad, que lleva el nombre de Benjamín de Tudela, cursé mi bachillerato. Pero con motivo de una biografía intelectual de Leo Strauss que acabo de escribir, me he tenido que introducir a fondo en el mundo de El Kuzari. Uno no sale indemne de esas profundidades.
Le devuelvo la visita encantado, como puede ver y la animo a dejar como mínimo un saludo cada vez que pase por el Café de Ocata.