Pero además de lo dicho, desde hace algo más de seis años, Sderot cuenta con el "honor" de ser constantemente bombardeada por sus vecinos palestinos de la franja de Gaza con cohetes Kassam, de modo que vivir en la ciudad es participar a diario en una macabra ruleta rusa, en un lugar tan sitiado como e descrito en "La Peste" de Camus.
¿Te imaginas llevar a tus hijos a la escuela y oir las alarmas? ¿Te imaginas a los niños corriendo sin control, los silbidos en el cielo, humo, y caos? ¿Imaginas la angustia de no saber si el misil habrá caído sobre tu marido, en casa de tu padre, en la guardería de tu chiquitín?. ¿Te imaginas en la calle, en pijama, en el corazón más ocuro de la noche, sin tener ya lágrimas que verter y con los ojos enrojecidos por el humo que desprenden los escombros de lo que hasta hace poco había sido tu casa?
Salir se convierte en una película de terror cotidiana, la tragedia te espera al ir a trabajar, al bajar a la esquina a por el pan, al parar en una gasolinera, al pasear al perro, al despedir a tu novia con un "hasta mañana... ???". Hay niños que no toleran separarse de sus padres y niños que son incapaces de dejarse de hacer pis por la noche, hay gente con un perpetuo estado de shok post traumático.
Se habla de proteger con techos especiales las casas particulares, como los edificios públicos. Las escuelas, por ejemplo y los parbularios sí están protegidos todos, pero sólo sobre los sitios en los que funcionan las clases de los más jóvenes y allí se concentran todos cuando tienen que correr al oír la alarma.
En los 15 segundos de tiempo que tienen.
¿Tu no habías hecho simulacros de incendios cuando ibas al cole?
Ya sabes, Sderot, distrito sur, cerquita cerquita de ese Mediterráneo que baña mis pies en verano
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